domingo, 31 de agosto de 2025

Diario de muerte 25: hablemos de política en la mesa

En un acto de rebeldía he mirado a los ojos
 y en el iris he descubierto un vacío que ha engullido todo
calles grises y parques alegres, avenidas de pobla y carreteras intraregionales.

Todo estaba salpicado de detenidos desaparecidos
de discursos odiantes que anhelaban correr la sangre,
y quise hacer que todo desapareciera.
Cargando yo con el peso de un sufrimiento mundial en un ojo lagrimeante.

¿Puedo decir que hay un vacío cuando está mi iris colmado de presencias?
Presencias que construyen el no lugar en el que corren las películas de mi imaginación,
lo único que le queda a un enfermo crónico.

Tengo un no-lugar en el ojo derecho y un quiste en el izquierdo
No sé por cuál de los dos veo peor.
Por el del quiste veo borroso,
Por el derecho veo el derrumbe absoluto.

Al fondo, a la izquierda, un callejón sin salida, como cada 4 años, toda la vida
desde que el homo bourgeoisie inventó las urnas
Y la democracia, como la mas filosa de sus creaciones,
el verdadero Jano,
no nos culpen a los géminis.
Si tan solo supieran que democracia es otra cara del fascismo.

Hablemos de política en la mesa
antes de que se enfríe el te
y las máquinas que nos pasen sean peores.

Se demasiado de no lugares, demasiado poco de presencias.
Y aún así, me sé el final de esta Historia.

jueves, 28 de agosto de 2025

Diario de muerte 24: Febrícula

 Escribí "Fiebre" en mi pared la primera vez que me dio una crisis de disautonomía sin que yo supiera que lo era. Pensaba que era neurosis, o solo hipersensibilidad al mundo la que me hacía tener pequeños lapsus de fiebres, que no duraban más de 3-4 días.

Hoy, 7 años después, no dejo de pensar que quizás el hecho de que esté escrito eso en la pared al lado de mi cama haya sido una especie de sigilo. Un tag que se convirtió en conjuro mágico y que me tiene atrapado hace ya 31 días en un trance de febrículas que no me dejan descansar. 

Puedo pasar de 36,6 a 37,4 en 5 minutos, y el dolor de cuerpo, las taquicardias, las nauseas, el cansancio...  el miedo a salir solo, y todas las cosas que me he perdido.
Me he perdido lanzamientos de libros de amigxs, cursos importantes, conciertos (aunque el Jurel, lindo, me prometió regalarme una entrada para noviembre). Me he perdido fragmentos de una vida que de a poco se está plegando hacia adentro. 
Yo no soy un trozo de papel que pueda doblarse hacia adentro hasta el infinito. No me hagan origami. Soy un cuerpo, en ruinas, pero un cuerpo. Con un alma inquieta y sedienta de hacer explotar revoluciones micro-macrocósmicas.
He querido hacer tantas cosas que no puedo, y es difícil tener 32 y aceptar que, lamentablemente, "es lo que me tocó, y hay que seguir". Renunciar a lo que deseas, forzarte a modificar tu economía libidinal, decirle adiós a ser bombero forestal.

Nadie entiende que a veces desistir también es negarse absolutamente a la realidad. Me niego a esta realidad que me obliga al descanso perpetuo. Me niego a esta realidad de reptiles, capitalismo, genocidios y humanidad residual (entre la que estoy yo, como un lumpenproletariado más). Pero... ¿qué más puedo hacer además de negarme y llorar de rabia y frustración al despertar y al dormir? ¿Cómo puedo "hacer de la enfermedad un arma" cuando me siento, más bien, como un ser que nunca debió reencarnar en el planeta tierra, y se vio obligado a hacerlo porque perdió su hogar? ¿Estaría mejor allá, entre las ruinas?

Hoy es un mal día, a la mierda la poesía y adornar las palabras. Déjenme ser y padecer y tener autocompasión por 5 minutos.

miércoles, 27 de agosto de 2025

bloopers 11: numero espejo

Los números no son espejos,
son principios explicativos.
¿de qué?
no sé, no soy un numero.

Alguna vez fui una cifra entre muchas
o, a lo más, un genoma mutado
pero ahora soy uno de los 22 santos caídos.

22. Maestro de maestros que se encuentra aislado
entre las cuatro paredes de un cuarto ardiendo
y el cuarto se llama planeta tierra.

May day, may day,
el clonazepam ya no nos hace efecto
y quizás mis delirios místicos son más crónicas de una vida anunciada que una depresión psicótica catalogada por un DSM que me devoraría a mordiscos.

Veo mapas en todos lados.
Mapas de energías, vibratorios.
Vórtices que se sostienen una y otra vez.
Y me deprimo. Me deprimo de mi propio vórtice.

Ser un santo caído es peor que ser Sísifo.
Callarselo, es aún más tormentoso.
El genio en una probeta llamada el útero maternal
que ha venido al mundo a ser amordazado y desgarrado.

¿En qué idioma puedo comunicar mi tristeza sin fin?
¿Habrá alguna fórmula, número, que pueda representarme?
¿O estoy condenado a ser mi propia y deplorable iconografía?

lunes, 18 de agosto de 2025

bloopers 10: cyborg

 

Los nuevos rezos están en código pictórico,
Y en píxeles que no desbordan
Las pantallas cuando aparece error.

Pero sí que interrumpen el flujo obligado del algoritmo
Y te llaman a mirar al lado
Al ascensor, la salida, los pies, la acera.

Camino sin saber si mi próximo paso será certero, y no hay apuesta más revolucionaria para un cuerpo que acusan de caduco, que seguir caminando.

Para qué quiero palabras de aliento
si soy el exhalar de una generación sin futuro.

Córtame las manos, pero no me niegues la velocidad en Mbps de las ideas.

bloopers 9: electro-manierismo

 Electromagnetismo es ese que hace que la faz de la tierra se contorsione una y otra vez sobre si misma en un espiral intacto que nadie parece notar ni percibir.
Electro-manierismo, he denominado a este fenómeno físico y pictórico que aún me tiene boquiabierto.
Es más, me dislocó la mandíbula. Mi faz también se empezó a contorsionar.

Sin rasgos faciales, salgo enmascarado a la calle
a la hora con el médico. Pero cómo le explico este desastre que es mi cara.
Cómo le explico que es el desastre sublime del universo entero
Sin que me envíen de vuelta al psiquiátrico.

Electro-manierismo, danza tribal de átomos que vibran con la gravedad,
en el más armonioso de los desequilibrios constructivos.
Constitutivo de paisajes azulados con pinceladas de amarillo
colgados en el dormitorio de mis padres.
Feliz aniversario.

bloopers 8: oráculo a medias

Soy oráculo del ruido blanco de los televisores
que cada vez se han visto menos.Las pantallas nuevas usan otros códigos fuentes
que no he logrado descifrar.

Pero ese ruido blanco me avisaba:
va a caer el avión de juan fernandez.
Alguien con un nombre con M se va a divorciar,
Ese color de labial no te queda bien.

Revelaciones profundas que cambiaron el curso del mundo.
¿Así era el efecto mariposa, o no? 

Los rayos catódicos nos cambiaron los ojos.
Ahora veo con los pies, y camino descalzo
con llagas y heridas abiertas.
Eso no me lo dijo el ruido blanco.
Creo que no he sido un buen oráculo, al final.
Mejor cambien a las pantallas LED, ya no quiero saber más de nada.

sábado, 16 de agosto de 2025

bloopers 7: playa abajo, la calle

 Corría cuesta abajo
por pavimentos salados

en guerra de fricción
contra una brisa tempestuosa,
tropezando,
de a ratos,
y con las rodillas sangrantes
buscando aterrizar,
descalzo,
en una arena tibia y dorada.

Corría, costa adentro,
por rocas y cochayuyos,
en guerra de voluntad
contra mi propio cansancio,
esquivando
latas de bebida y palitos de helado,
para varar,
tímido,
en pequeños oleajes color verde petróleo.

Construí opulentos castillos de arena
que serían mi única propiedad.
Fui arquitecto de un derrumbe
que fue arrasado por las olas.

Conocí de temporalidades y finitudes
en la orilla de una playa
que hoy es zona de sacrificio.

Mis recuerdos de infancia tienen olor
a nube tóxica de refinería desalinizadora
y residuos invasores con cara de pocos amigos.

Ya no corro cuesta abajo, ni costa adentro.
Ya no veo buques hacia el horizonte.
Sólo veo extravío y el final de una calle
que es hormigón y extinción.

El sabor a sal ya no es
por una tarde de turismo en el océano pacífico.
Es por las lágrimas,
que son lo que me conecta con lo que queda de hídrico.
Soy desembocadura
de recuerdos de una época
que encuentra su ocaso
al alero del mundo devenido concreto.

Al fondo, a la derecha,
se ha hundido el puerto artesanal,
y se ha levantado el edificio número 100.

44 versos no bastan
para plasmar mi desdicha
de excavar en la arena
y encontrar tuberías y cemento.

bloopers 6: exosférico

 El límite y frontera del adentro y el afuera,
del terrícola y extraterrestre,

no pudo determinar mis aperturas,
Ni contener todas mis metamorfosis.

Limite y frontera difuso y permeable
logra entremezclar
con espontánea simultaneidad
diferentes habitares y umbrales.

El ser y el no ser son categorías demasiado estáticas.
El sí y el no funciona como ortopedia humana.
Nada es tan descaradamente fijo
ni vaciado de matices.

Me he sentido exosférico
como nueva categoría ficticia
que determina mi afectar.

Ese punto indeterminado, indefinido, inconexo
en donde, en degradación,
todos los escenarios pueden converger.

No me identifico dentro ni fuera,
ni terráqueo ni saturniano.

No identifico binarismos más que el 0-1.

En la exósfera
Fui cohete golpeado por viento solar
que gozaba de la ausencia de rumbo,
en una trayectoria cabezabajo,
buscando el centro de la tierra.

Hubo un ring de batalla en las estrellas
y un multiverso de espectadores
haciendo sus apuestas,
para ver si logro salir de la exósfera,
hacia adentro o hacia afuera.

¿Habré perdido?

bloopers 5: apocalipsis... ¿now?

 Apocalipsis… ¿now?

El fin del mundo parecía más exótico en las pantallas.
O quizás, nos acostumbraron tanto a esas estéticas
que ahora,
que son nuestro escenario diario,
no las reconocemos.

Hay un collage en eterna mutación en mi mente,
al sentir este capitalismo terminal
que nos ha condenado a muerte.
Mickey Mouse, Gaza,
Hiroshima,
Nagasaki,
y el regreso de los realities,
todos colapsando
en la misma pantalla chica

Nadie pensó, al decirles pantalla chica,
en la amenaza inminente a la que nos sometería.
¿Cuántas generaciones no se educaron
con El club de los tigritos?
¿Cuántas generación no se educarán
con Mundos opuestos 3, 4, 5?

¿Con “Gran hermano” que sólo normaliza
nuestro gusto pornográfico por verlo todo?

Yo creo que estamos tan mal, que los aliens no quieren invadirnos.
Nos miran desde lejos, en sus tránsitos interestelares,
y sienten lástima y vergüenza de nosotros.
(O depende del alien, quizás en Saturno sean así, pero en Venus de seguro son peores).

Deseamos tanto el apocalipsis que lo volvimos nuestra utopía.
“Jefe, no puedo ir a trabajar, llegó el día del Juicio”.
La liberación.
El nunca más nada.
El descanso eterno.

Si te dijera que el apocalipsis es como un cáncer,
que te hace agonizar por días, meses y años,
antes de permitirte el último exhalar,
¿Romantizarías tanto este devenir hacia la nada?

Mi fin del mundo era en sepia con tonos rojos,
de a ratos en escala de grises tendiendo a intensidad.
Había Charleston, y sonidos futuristas del cielo,
y una sensación de desesperación recalcitrante.

Pero ahota veo todo distinto, todo en blanco y negro,
de a ratos en grisalla subtono capitalismo terminal.
No hay bailes porque no hay cuerpos, sólo cyborgs
y una sensación de pulsión de muerte.

¿Dónde nos dejamos el instinto de supervivencia?
¿Dónde perdimos los entretejidos micelares?
¿Será que rizósfera nos expulsó hace eones
y recién entendemos que somos los invasores?

bloopers 4: crustáceo

 Había un acontecimiento inusitado:
encontré un recoveco
en una estatua erosionada.

Prefiero vivir entre el marfil
que entre el concreto
que es cortocircuito y hambruna.
Yo elijo lo que respira
aunque hiera al tacto.

Viví mil vidas extrañando lo desconocido,
y anhelando una muerte prematura
en la sala de esperas de un hospital.

Me permito la desesperanza
a toda hora del día,
menos cuando es tiempo de siesta.

Me permito la sorpresa
ante este instante inusitado
de encontrar hogar en mi ruina.

Genoma mutado aparece en mi fenotipo

que se resiente al paso del segundo,
y que no sabe de estructuras.

Tendencia gelatinosa es mi musculatura
que, cual almeja extinta
echa anclaje en el recoveco.

Inesperado momento cuantioso en sigilo
esperando exámen sanguíneo
que arroja
como siempre
nada.

Vuelvo a mi recoveco,
a mi estatua deificada
anhelando descanso.

Me texturizo rocoso y rugoso,
con surcos como estandarte,
escapando de la fragilidad.

Estoy desacostumbrado al movimiento
que, sin embargo, atómicamente

no deja de acontecer.

bloopers 3: huechuraba city

 Huechuraba-center

Si no generamos datos

no somos nada.
El nuevo mito fundacional
que recorre y devora
territorios hasta la saciedad.

El idioma de los datos dicta:
01100010 01101001 01100010 01101100 01101001 01101111 01110100 01100101 01100011
01100001 00100000 01100100 01100101 00100000 01000001 01101100 01100101 01101010
01100001 01101110 01100100 01110010 11000011 10101101 01100001
Necesitamos dejar registro de todo
Para acceder a lo subterráneo
que hemos ocultado en algoritmos.

La nueva religión tecnofeudal
en su expansión colonial
ha llegado al patio occidental
a plantar sus templos de silicio.

Reducción de la latenciaPosición geográfica estratégicaInfraestructura confiableCercanía
al mercado latinoamericanoConexión con cablessubmarinosCostos operativos más bajos

El futuro está aquí, y es aberrante.
Seguimos igual de precarizados.

Lo subterráneo se volvió submarino
pero la tierra no se volvió mar,
se volvió desierto.

El progreso me ha lobotomizado la empatía
y me ha dejado emocionalmente parapléjico.
Ahora cortan un árbol,
y a nadie le interesa si suena al caer.

Y es que cayeron tantos
que fueron agentes geofísicos
de un movimiento telúrico
con tantas réplicas
que nunca dejaremos de temblar.

bloopers 2: elemental

 Elemental

Me he rodeado de hierro y níquel
para empatizar
con el centro de la tierra,
que se sabe líquido por dentro,
pero se esconde de su vulnerabilidad.

Yo tampoco quiero terminar
por simple arrastre
en estado acuoso,
desparramado en algún vórtice
permeado de agua y sal.

Mi corteza no es rugosa, ni substratada.
Es una piel magullada
tendiendo a sangrar.
Me gustaría una capa de piedras,
pero serían
más bien
una lluvia de cometas.

Este verano capitalocénico
me he desparramado.
Me he convertido en el primer ser humano
en pasar
del estado sólido al líquido.
Quizás en unos años
logre
el punto de ebullición.

Todos alguna vez quisimos ser una nube.
Bueno, yo estoy a punto de lograrlo.
No tengan tanta envidia de mi,
que ni siquiera podré sentirlo.

¿Recordaré entonces cuando estuve rodeado de hierro y níquel?
O cuando estuve a 5.400 º C.
Mi núcleo siempre fue
más resistente a los golpes de calor
que mi corteza,
que se me ha ido quebrando.

Y cuyos resabios

fui dejando
en el camino.

viernes, 15 de agosto de 2025

bloopers

 


He perdido un mañana que era madriguera  y he quedado en posición invertida.

¿El detrimento final será la caída?

¿Seguiré en guerra fría con las fuerzas de la gravedad,

 No me encuentro, más bien....

La fogata, que alguna vez fue madera
hace unos años mutó a una estufa
pero ahora es una esfera.
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Gravedad

Quien dice que el futuro es incierto, no sabe que lo realmente tenebroso es el presente.

Hay que ir hacia atrás para ir hacia adelante,

Y escalera abajo,

El derrumbe

Que nunca dejó de suceder.

Y fue magnífico.

 

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Despojo

 

en lo despojado hay cierto sentido de pertenencia.
Nos pertenece aquello que nunca llegó a ser.
Qué esperpento de nostalgia, ¿no?
Ha sido una imaginación aleatoria.
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Azul petróleo

 

En el inexorable deambular de los segundos

se fue evaporando una triste historia

que no conoce de principios ni finales.

 

Que tampoco sabe de palabras, ni de códigos,

sólo de símbolos intempestivos

de lágrimas azul petróleo.

 

Como mis venas, como el llanto, como la risa gélida

que habita el pasillo de un hogar vacío

en las altas horas del destiempo total.

 

Como la brisa marina que cobijó las sonrisas que quedaban

en un día de verano

que más temprano que tarde se terminó de marchitar.

 

Aquí, encerrada, sin palabras, sin códigos,
plagada de sellos y de desencuentros,
de sellos de advertencia y de descuentos,
y con el peso de la ausencia primigenia,
me siento mejor.

 

 

 

diario de muerte 42: logotipo

el régimen iconográfico se me cuela por debajo de las uñas, aparece por mis pestañas llenas de rimel barato, y me persigue con sus chuchería...