Escribí "Fiebre" en mi pared la primera vez que me dio una crisis de disautonomía sin que yo supiera que lo era. Pensaba que era neurosis, o solo hipersensibilidad al mundo la que me hacía tener pequeños lapsus de fiebres, que no duraban más de 3-4 días.
Hoy, 7 años después, no dejo de pensar que quizás el hecho de que esté escrito eso en la pared al lado de mi cama haya sido una especie de sigilo. Un tag que se convirtió en conjuro mágico y que me tiene atrapado hace ya 31 días en un trance de febrículas que no me dejan descansar.
Puedo pasar de 36,6 a 37,4 en 5 minutos, y el dolor de cuerpo, las taquicardias, las nauseas, el cansancio... el miedo a salir solo, y todas las cosas que me he perdido.
Me he perdido lanzamientos de libros de amigxs, cursos importantes, conciertos (aunque el Jurel, lindo, me prometió regalarme una entrada para noviembre). Me he perdido fragmentos de una vida que de a poco se está plegando hacia adentro.
Yo no soy un trozo de papel que pueda doblarse hacia adentro hasta el infinito. No me hagan origami. Soy un cuerpo, en ruinas, pero un cuerpo. Con un alma inquieta y sedienta de hacer explotar revoluciones micro-macrocósmicas.
He querido hacer tantas cosas que no puedo, y es difícil tener 32 y aceptar que, lamentablemente, "es lo que me tocó, y hay que seguir". Renunciar a lo que deseas, forzarte a modificar tu economía libidinal, decirle adiós a ser bombero forestal.
Nadie entiende que a veces desistir también es negarse absolutamente a la realidad. Me niego a esta realidad que me obliga al descanso perpetuo. Me niego a esta realidad de reptiles, capitalismo, genocidios y humanidad residual (entre la que estoy yo, como un lumpenproletariado más). Pero... ¿qué más puedo hacer además de negarme y llorar de rabia y frustración al despertar y al dormir? ¿Cómo puedo "hacer de la enfermedad un arma" cuando me siento, más bien, como un ser que nunca debió reencarnar en el planeta tierra, y se vio obligado a hacerlo porque perdió su hogar? ¿Estaría mejor allá, entre las ruinas?
Hoy es un mal día, a la mierda la poesía y adornar las palabras. Déjenme ser y padecer y tener autocompasión por 5 minutos.
jueves, 28 de agosto de 2025
Diario de muerte 24: Febrícula
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