miércoles, 11 de marzo de 2026

diario de muerte 42: logotipo

el régimen iconográfico se me cuela por debajo de las uñas,
aparece por mis pestañas llenas de rimel barato,
y me persigue con sus chucherías e imágenes.

Bombardeos de imágenes con significados
Imágenes con significantes
Imágenes sin ninguna de las anteriores
Imágenes espectaculares para embelesar los sentidos,
y hacernos olvidar la guerra cotidiana en la que estamos.

No hay logotipo, figurilla de yeso ni bandera
que me haga olvidar que vamos perdiendo en la guerra contra lo vivo,
y que, sin embargo,
me hacen sentir más viva que nunca cuando me creen derrotada.

El que nace sin tener nada triunfa cuando tiene una pizca de esperanza.
Aunque se disuelva en la taza de café de tarro,
sigue dentro, como cadena sináptica-cortocircuito gastro-neuroquímico.
Lo demás ya es pedir demasiado.

Si tuviera un logotipo, sería a la inversa de los infames tres colores
que parecen ser el origen y final de todos los males.
Invertir colores, invertir discursos, invertir banderas.
Quemar el pasado, deshabitar el presente, renegar del futuro.
Pero no quiero que nada más que yo me re-presente,
sin convertirme en iconografía de mi misma.
Esa ya es demasiada responsabilidad.

Que las virgencitas y los escudos patrios se me cuelen por donde quieran,
que ya sé exorcizarmelos y sacarlos a mordiscos.
A veces quedan cicatrices.
¿Y qué esperabas? si así son las guerras.

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