Había un acontecimiento inusitado:
encontré un recoveco
en una estatua erosionada.
Prefiero vivir entre el marfil
que entre el concreto
que es cortocircuito y hambruna.
Yo elijo lo que respira
aunque hiera al tacto.
Viví mil vidas extrañando lo desconocido,
y anhelando una muerte prematura
en la sala de esperas de un hospital.
Me permito la desesperanza
a toda hora del día,
menos cuando es tiempo de siesta.
Me permito la sorpresa
ante este instante inusitado
de encontrar hogar en mi ruina.
Genoma mutado aparece en mi fenotipo
que se resiente al paso del segundo,
y que no sabe de estructuras.
Tendencia gelatinosa es mi musculatura
que, cual almeja extinta
echa anclaje en el recoveco.
Inesperado momento cuantioso en sigilo
esperando exámen sanguíneo
que arroja
como siempre
nada.
Vuelvo a mi recoveco,
a mi estatua deificada
anhelando descanso.
Me texturizo rocoso y rugoso,
con surcos como estandarte,
escapando de la fragilidad.
Estoy desacostumbrado al movimiento
que, sin embargo, atómicamente
no deja de acontecer.
sábado, 16 de agosto de 2025
bloopers 4: crustáceo
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