miércoles, 3 de diciembre de 2025

Diario de muerte 32: encrucijada

Nunca pude desatar el nudo ciego:
creció dentro de sí, multiplicándose,
una colonia de insectos que se despega de mí
como si el cuerpo fuera apenas
una ruina de membranas descartadas.

Paremos —dije— con la memoria, con la culpa,
con la verde revelación de tu raíz
que late como una advertencia microscópica
entre cuatro ventanas,
cuatro túneles,
cuatro bocas de cristal que miran hacia adentro
hasta que todos quieren ser yo,
menos yo,
menos ese yo que se fuga por las costuras.

—Estoy cansado de ser sólo un mordisco—
declara alguien sin rostro,
y otro alguien responde en un eco roto:
—Hombre, hombre falso, hombre sonriendo,
hombre falso sonriendo,
hombre que no se jacta de la realidad,
porque la realidad es una bestia acristalada,
y el presente apenas un simulacro
de la imaginación que insiste.
Pero no estamos aquí.

—Yo sí. Yo he vuelto a pasar. Y dejo de pasar.
Y en cada paso me convierto en otro,
y ese otro en otro,
y ninguno sabe que aún hay sueño,
que aún hay un temblor aferrado al borde
de lo que pudo ser verdad.

Entonces caen las constelaciones.
Caen como ceniza luminosa,
y él —o lo que queda de él—
alza los brazos, eufórico, reclamándolas.
Se adhieren a su piel,
irradian sed de agua clara,
lo moldean, lo deshacen, lo repiten.

Es una, de todas las estaciones,
la que permanece entre sus dedos,
goteando lentamente,
disolviéndose en una tinta
que ninguna mano alcanza a retener.

En el otoño decidió ser primavera:
un gesto mínimo,
una amenaza que vibró como un relámpago mudo,
y el mordisco —aquel primer mordisco primitivo—
se volvió agujero negro,
una grieta celebratoria que devora
todo lo que intenta nombrarlo.

Y así seguimos,
entre restos de luz,
entre nudos que no ceden,
entre ventanas que se multiplican
hasta que ninguna forma es suficiente
y el yo, ese yo que no quiere ser yo,
se diluye por fin
en el resplandor de lo incontable.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

diario de muerte 31: carta de recomendación

 


Como si fuese un oráculo de delfos moderno,
desgastado, y con cien restauraciones para mantenerme en pie,
me han pedido que les diga la verdad.

La verdad es esta y una sola: todo lo que digo es mentira.
Todas esas falsedades de lo bello, lo verdadero,
fueron inventos de alguien incapaz de mirar lo grotesco
y descubrir la sabiduría escondida en ello.

Me han recomendado que suba y con la voz
enebro y articule libros enteros de versos desgarrados sin rimas.
Yo sólo pido
unos minutos en un escenario
donde se criogenice el tiempo.
Donde el pasado, presente y futuro
se encuentren en un punto
donde el vórtice sea mi garganta,
y pierda la nocion del Yo,
diluida en la ilusión de todas las facetas
que cada uno de ustedes,
poema-espectadores,
debe tener de mí.


Me han pedido que me venda, que me ofrezca
como si de una mercancía barata se tratara
de un mall chino, en la caja de todo a luca.
Pero no, señores. Yo no vengo a ofrecer,
vengo a cobrarles
porque cada uno de sus prejuicios sobre mi
me astillan un poco antes de irme a dormir.

Si les digo la verdad, soy una charlatana.
Sofista, me dirían tiempo atrás.
No me importa.
Buscar la verdad en la materia es subyugarse a morir
y yo, como revolucionaria
quiero ser inmortal.

¿Me va a contratar?

jueves, 6 de noviembre de 2025

bloopers 19: Delirares

 para volver al homo sacer hay que sacrificar al homo capitalocenus. Metafórica y literalmente.
Destrozar su industralización de la mente, y su aparato psíquico disfuncional.

El capitalismo tiene su propio mito fundacional, y su culto a la muerte, la guerra contra lo vivo.
Antes de volver al mito, a los espíritus y deidades, hay que derrocar a quien nos ha atado al plano material, es decir, al capitalismo , sus falsos verdugos, deidades y mitos. 
Hay que sacarse el crucifijo del cuello, la espalda, la estaca que llevamos clavada.

 
Para volver al homo sacer, hay que ser revolucionarix.
Y tener la valentía de soltar el dominio de la razón.
Dejarse arrastrar por la discordia de los truenos y los relámpagos,
y no buscarles explicación,
sino que convertirse en ellos.

bloopers 18: neuromagia

 He desplegado hechizos a la velocidad de una sinapsis ininterrumpida
que ha sido contaminada por la última película de Godard.

Un ritual que ha ocurrido en mi cerebro plagado de quistes,
malos penssmientos y ocurrencias de páramos abiertos llenos de verde.

He elevado plegarias de neuromagia que han quedad flotando a medio camino
entre la materia, la neurona y el cerebro en la cubeta.

Tanto que he alabado a deidades que son facetas,
que me he convertido en la faceta.

Soy un fragmento
que nunca olvida reconectar con la totalidad.

Requiero electricidad infinita para que mis neuronas logren
recordar que este cuerpo tiene más historias que contar.

¿Puede ser que la fluoxetina sea un sabotaje
a mis prácticas neuromágicas de sábado por la noche?

Sólo lo sabremos
con la próxima prescripción.

Mi grimorio será un estudio de neuromagia y psicofármacos.
Lo decreto antes de la siesta programada. 

diario de muerte 30: El aletear de las moscas

 


Moscas batallan en mi pieza mientras me desangro por dentro
-la gracia de las úlceras estomacales.
Se golpean en un duelo a muerte que no logro comprender.

Un aletear que pasa de la lentitud contemplativa
a la rapidez y el ataque fugaz
como una blitzkrieg en vivo y en directo.

¿Será acaso que siempre ha existido violencia
y hemos preferido ignorarla hasta convertirla en imágenes?
¿Será que no sólo somos cooperación sino también barbarie?

Me arrastro psíquicamente en contradicciones que no sé congeniar.
Sepan disculpar mi mal genio.
Mi mente es un lugar terrible de habitar.

Las moscas me miran con sus cinco ojos y no entienden mi quietud.
Yo sólo admiro que, entre la calma y la blitzkrieg, de sus alas sale una vibración
y un sonido, apenas perceptible, en tonos tornasol.
Hasta la violencia guarda una belleza natural.


¿Podrías tu, en tu pequeñez de mundo, admirar la grandeza
con tu propia ley innata?

En mi hemorragia interna suspiro
neuromagias
y anhelo ser uno con el humo
del cigarro
que se consume tan rápido como mis arrastrares.


bloopers 17: Palabras de humildad al predicador dominical

 Señor, permítame dormir. 
Solo descansando hasta las 12 los domingos consigo olvidar la realidad. 

Y de una vez por todas 

¡Convénzase! Para qué quiero palabras de consuelo
Si yo misma soy la expresión del desconsuelo
de una generación en peligro de extinción.


Guarde su capacidad vocal 
Para vociferar del fin de los tiempos 
Cuando realmente lo sea. 

Cuando ardan las llamas sobre los impíos 
Y usted consiga su anhelado puesto entre los 144.000 privilegiados. 
Yo me quedaré mirando, como oveja descarriada que nunca buscó pastor.
 Porque nunca tuve miedo 
Ni he vivido en el pecado. 
¿Usted si, y por eso vive temeroso? 

Por ahora,
 Deje sus pulmones y mis oídos descansar. 
Que el futuro no existe 
Y el presente 
Es solo 
una excusa.

lunes, 3 de noviembre de 2025

bloopers 16: girando en el mismo eje

 Sólo si puedo encontrar la fuente del color podré entender el contenido confuso de la forma que ha sido heredada por mi ADN trastocado.
Pero mis manos tienen llagas y están agotadas de escarbar en un cemento oscuro y sólido, impenetrable, que se niega a revelar los secretos que guarda en su centro luminoso.

Si no puedo seguir excavando, la búsqueda cambiará de título, pero nunca dejará de existir, porque nunca nada ha sido encontrado del todo.
Nunca algo ha sido descubierto del todo.
No podemos colonizar la totalidad del todo y la nada.

Hay aspiraciones, algunas inocentes, otras macabras,
por poseer la maestría de la Verdad absoluta.
Pero hoy en día acuso de falsedad todo,
sabiéndome simulación, más no simulacro.
¿Entiendes la diferencia?
Sírveme otra taza de café, me está dando sueño, y cuando me da sueño, las pesadillas no tardan en volver.

Si el cemento no cede a mis uñas despegadas y ennegrecidas, me convertiré en petróleo oleoso que se niegue a la permanencia de lo impenetrable, buscando cualquier pequeño recoveco por el cual gotear hasta llegar al fondo.
Desde ahí mi lengua saboreará lo que no se puede enunciar con palabras.
Y la búsqueda, temporalmente, habrá acabado.

Doble hélice, espiral, caracol… 

Bloopers 24: la noche de la luz

 Ha aullado el salto matutino del sol sobre una cordillera que apenas puede su peso en toda su montañosa hilera que se descose en rios y mon...