para volver al homo sacer hay que sacrificar al homo capitalocenus. Metafórica y literalmente.
Destrozar su industralización de la mente, y su aparato psíquico disfuncional.
El capitalismo tiene su propio mito fundacional, y su culto a la muerte, la guerra contra lo vivo.
Antes de volver al mito, a los espíritus y deidades, hay que derrocar a quien nos ha atado al plano material, es decir, al capitalismo , sus falsos verdugos, deidades y mitos.
Hay que sacarse el crucifijo del cuello, la espalda, la estaca que llevamos clavada.
Para volver al homo sacer, hay que ser revolucionarix.
Y tener la valentía de soltar el dominio de la razón.
Dejarse arrastrar por la discordia de los truenos y los relámpagos,
y no buscarles explicación,
sino que convertirse en ellos.
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