Señor, permítame dormir.
Solo descansando hasta las 12 los domingos consigo olvidar la realidad.
Y de una vez por todas
¡Convénzase! Para qué quiero palabras de consuelo
Si yo misma soy la expresión del desconsuelo
de una generación en peligro de extinción.
Guarde su capacidad vocal
Para vociferar del fin de los tiempos
Cuando realmente lo sea.
Cuando ardan las llamas sobre los impíos
Y usted consiga su anhelado puesto entre los 144.000 privilegiados.
Yo me quedaré mirando, como oveja descarriada que nunca buscó pastor.
Porque nunca tuve miedo
Ni he vivido en el pecado.
¿Usted si, y por eso vive temeroso?
Por ahora,
Deje sus pulmones y mis oídos descansar.
Que el futuro no existe
Y el presente
Es solo
una excusa.
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