jueves, 31 de julio de 2025

Diario de muerte 22: animita

 Animita andante o animita inquieta
caminando entre grandes avenidas
con autos que chocan y que se enredan
formando nuevas lineas terráqueas.

 Han dejado flores que se han vuelto océanos de pétalos
rojoazulvioleta, hasta ponerse necróticos
y que el negro vuelva a tomarlo todo
hasta mis ojos, que no hacían más que buscar una estrella.

Hay santas y animitas que se resisten al olvido.
Despintadas, descascaradas, con floreros vacíos.
Así me siento yo. Pero es que yo me muevo
entre los mundos, o entre las calles de La Florida.

Nadie me reza, porque no he encontrado calma.
Me he hundido en aguas más espesas que el Mar Muerto
y sólo he salido cubierto de sal y cantos
en lenguas antiguas que nadie puede descifrar.


Me puse una coraza transparente
Tan frágil
Que al fondo
Se convertía en espiral.

Y, más que protegerme,
Se me enterró tan adentro
Que me he desparramado
En un descalabro mundial.
He dejado doce huesos míos enterrados
A lo largo y ancho de esta tierra.
¿Crecerá algo desde mi calcio roñoso?

Quizás en otra vida me bautizaron en el Mar rojo
y mi animita sería una en tonos rosa pastel
con flores marchitas en todas las esquinas
y ningún "gracias por el favor concedido".

He hecho favores en vida que terminaron en tragedia
y he cometido errores que se han vuelto incandescentes.
Me he hecho uno con la tierra seca de mis antepasados
y he vuelto a levantarme para otra jornada más.

Jornadas.
Jornadas
Jornadas.

Todas vacías, todas sin sentido.
Caen bombas y el mundo no tiene sentido
hay hambruna mientras en el supermercado hay abundancia y el mundo no tiene sentido
existen miles de palabras que se asemejan a paz y el mundo no tiene sentido.
lloro mirando millares de edificios erguirse y el mundo no tiene sentido.
¿O soy yo quien no tiene sentido?

Me creo animita porque siento que mi cabeza tiende a ser invocada por una acera
que espero, no sea la de mi casa.
Mi madre lloraría, y quizás ella si me pediría favores que no podré cumplir.
Vivo luchando contra la fuerza de gravedad.
Hasta que mi ataúd sea una animita que nadie vaya a visitar.

martes, 22 de julio de 2025

Diario de muerte 21: Vía de Vías

Mis dioses viven en mi carne desgarrada.
En esta esquina no había una cicatriz, había una huella
de uno de los dedos filosos de la guardiana de la noche.

Mis dioses pululan como polillas incandescentes
entre nueve esferas, o quizás, dodecaedros,
con un puente y un vigilante amordazado.

Mis dioses viven en las raíces que penetran los mundos.
Este cabello alborotado es una de sus ramas inocentes
que se desprenden de su rueda plateada.

Mi dios lleva un sol radiante en una mano
Y una serpiente sin cabeza en la otra
y deambula , astado, descalzo, por la via de vias.

Le ha arrancado los ojos al descreído
Le ha tirado la lengua al deslenguado
Le ha quebrado la médula al que huye

hay que aprender a caminar

el eslabón es un 8

o un infinito. 

Me ha llenado el cuerpo de hojas y grietas,
me ha colmado la espina dorsal de semillas
y me ha obligado a morir para vivir.

Mis dioses mueren en mi
en cada una de mis células que se desintegran.
Y, en mi sexo, vida y muerte se hacen uno.

 Y enn mi llanto, vida y muerte se agarran a golpes
y en los rituales, se besan desesperados.
Y en el amanecer... toca el dulce susurro

de la luz de la mañana
como calma antes del caos.
Mis dioses son el caos que era equilibrio.

¿Qué sabes tu de equilibrio, funámbulo,
si no has andado en la oscuridad total
con la intuición como dirección única
y la mediumnidad como esperanza?

¿Qué sabes tu de luz,  que siempre viviste en ella
bajo su cobijo, renegando de ella?

Mi maldición es saberlo todo y guardar silencio.

o el proximo deslenguado podría ser yo 

diario de muerte 42: logotipo

el régimen iconográfico se me cuela por debajo de las uñas, aparece por mis pestañas llenas de rimel barato, y me persigue con sus chuchería...