Me faltarían dedos para contar las veces que,
oh, dulce niño,
me he sentido parte de algo.
Parte de mi, apenas.
Parte de algunos fragmentos,
que han quedado regados cuando,
al lavar los dientes
Escupo la pasta, la baba, la sangre.
Parte de algunos fragmentos,
que han quedado incrustados en esquinas
en las que he rasmillado mis rodillas
creyendo en mundos mejores
viviendo en mundos peores.
Me faltarían dedos para contarte que
me he enamorado de engaños.
O, más bien, he querido enamorarme.
Nunca he sabido si deseo o deseo desear,
o si deseo ser deseado.
Todo se vuelve más opaco cuando sales del cascarón
y ya no sabes cómo volver a entrar.
viernes, 11 de abril de 2025
Diario de muerte 17: engaño
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
diario de muerte 42: logotipo
el régimen iconográfico se me cuela por debajo de las uñas, aparece por mis pestañas llenas de rimel barato, y me persigue con sus chuchería...
-
A mi amigo, Robe Iniesta. Primer movimiento: Fuego germinal Ha vuelto el fuego al fuego. Ardiste como nadie ┆ ┆ no hiciste cenizas ...
-
Un ensayo especulativo sobre una figura conceptual —el cefalóboros— que piensa la clausura contemporánea de la razón, la biopolítica del cie...
-
Cuando el Demiurgo, cincel en mano, o en todo el cuerpo, compuso el mundo, ¿sabría que esta tierra de todos, terminaria siendo tierra de alg...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario