Se me han estancado sentires como dagas con bordes filosos y formas dodecaedricas
En los torrentes insanguineos de mis silencios
Y ahora me he convertido en un caudal
Que no encuentra donde encallar.
No quiero más metáforas del agua,
Porque me estoy convirtiendo en cuerpo de fuego
Y le he robado el fuego a Prometeo,
A ver si logro prender el último de mis afectos.
Quiero provocarme un incendio de mil hectáreas psíquicas
Cuyas cenizas se expandan directo hacia el desierto
Y encuentren sosiego en alguna duna abandonada
Donde el fuego no encuentre nada que encender.
Todo parecía más difícil hace unos años. Y ahora, mirando hacia atrás, todo era más fácil que ahora. Para que veas como estamos.
Ha salido fango de mis lágrimas
y de mi boca, sólo basurales,
porque me estoy convirtiendo en el peor de los lodos
cuando me arrastro como en el peor de mis días.
viernes, 11 de abril de 2025
Diario de muerte 16: fango
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