La fogata, que alguna vez fue madera
hace unos años mutó a una estufa
pero ahora es una esfera.
Prometeo robó la perfección y nos la entregó,
pero convertimos la esfera en videósfera.
Ahora la perfección puede rebotar.
Ahora la perfección tiene potencia telúrica.
No me encuentro,
más bien, me destierro.
Y es que vivo en detrimento hace más años de los que quiero asumir.
No ando en esfera, ando en dodecaedro.
Tal vez el peso telúrico de la videósfera
me ha astillado el fémur,
o algún otro hueso largo de nombre extenso.
Extenso como mi territorio,
Extenso como mi letargo.
Extenso como mi listado de medicamentos
y mis cuentas en la salud privada.
Tal vez el peso telúrico del caminar de Prometeo
Me convirtió en ser obtuso y convexo,
con más lados de los que puedo barrer.
Estoy lleno de polvo, suciedad y arañas
enmarañadas en mi cabello herido
como bosque herido
como yo herido.
El detrimento inicial fue que mi placa tectónica
emergió fracturada
tan astillada como mi fémur.
¿El detrimento final será la caída?
¿Seguiré en guerra fría con las fuerzas de la gravedad?
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