viernes, 20 de junio de 2025

Diario de muerte 20: onírico

 La frontera que había instalado como método,
como resguardo
era tan fragil que por si sola se derrumba.

Me gustaría estar soñando.
Soñando que estoy vivo
y que me muero de a poco.

Pero es todo al revés.
Me muero de a mucho
Soñando que me muero.

¿Por qué pensé que podría amar cuando no tengo absolutamente nada para dar?
Sólo la promesa de una agonía terrible.
Nadie en su sano juicio querría ser parte de eso.

Y estamos en un mundo de sanos juicios,
misiles con nombre y apellido
en donde todo pasa tan rápido, que me enquisto.

Enquistarse, resguardarse, ponerse una coraza.
Mis organos empezaron a hacerlo primero,
y aún así, mi frontera es un pésimo método.

Porque me ha puesto fecha de caducidad
y riesgo de demencia.

En medio de todo esto, volví a soñar
entre sonidos de bosque oscuro,
de tonalidades verdes y etéreas.

Soñé que amaba.
De ese sueño desperté más rápido.
Porque es demasiado imposible.


Mi lenguaje es el de la impermanencia

 

viernes, 2 de mayo de 2025

Diario de suerte -1: 17

 En la hora del deshaucio
Me asombro, em descubro, me arra
nco la piel.
Y me maravillo de la car
ne, del placer, de la historia de mis padres,
de sus pesares y fantasmas,
de la tierra que labraron con sudor y frío.
Y yo, como fruto del sexo sin consciencia,
me elevo por sobre el cuerpo
buscando lo imperedcedero.
Si
n perder
el encanto de un tacto,
la palabra dulce,
el amor a la muerte.

Y el instinto salvaje que me lleva a arrinconar a mi soledad
y ser presa de toda pulsión que me invade.
Barreras que se incineran superando al Yo.
Más, yo soy puro deseo que busca cristalizarse,
y amenizar el devenir.
el presente,
que nos destruye, nos conforma.
Deseo insaciado criogeniza el pre-consciente.

Al amanecer, el salmo demanda mi extinción, y yo, como blasfema, decido existir.
Me disocio ante el altar podrido de la mansedumbre, y ante sus ojos adoctrinados, me masturbo, y corrompo a sus vírgenes, profano a sus santos, susurrando entre orgasmos- que el Señor nos tenga en su demoniaco recuerdo.

Se e
nmaraña la plegaria necia del creyente cuando recita el trabalenguas como autómata en Tierra Primetoda.
¡Pero la Tierra cambia! ¡Y los brotes de súplica se extinguen!
En el éxtasis, soy poseída por todo ángel, todo demonio, sembtrando, labrando en la fugacidad de un suspiro desolador de anhelo insaciado.
Hasta que se rompa el velo, y corra la sangre y el vino en la sed de lo corpóreo.
Sed que castiga, que empacha, que no alcanza.
Sed que me derrumba hasta el temblor.
Ante el altar, elevo una súplica a mí misma.
-Quiero la nada.   
Y ser pura volu
ntad.

Libre, libre, libre, arranco por los páramos buscando mi perfecta tempestad.
Galpoa
ndo, galopando, galopando, en los campos de la claridad

Bloopers 24: la noche de la luz

 Ha aullado el salto matutino del sol sobre una cordillera que apenas puede su peso en toda su montañosa hilera que se descose en rios y mon...