Lamentable fue en la noche de luna oscura
que la curiosidad le pasó la cuenta al lobo.
Iba cojeando, pajareando, pero con ilusión.
hasta que la décima espada le arrancó el corazón.
Pobre lobo, nunca había mostrado los colmillos
pues solo buscaba caricia ahí donde había mentira y golpe.
Iba galopando a la velocidad de la estrella fugaz
en la que algún día su alma se convertiría,
Traicionado nuevamente, no sabe cuántas vidas
van de este sacrificio donde chorrea su sangre.
Iba sacando la cuenta en autohipnosis
chocando con todos los árboles a su alrededor.
Intentaban hablarle, mientras debaja un camino rojo
para que se escondiera, escondiera su propio duelo.
Iba dejando un camino por el que lo encontrarían,
y la historia se repetiría una y otra vez.
Pero el lobo avanzando por praderas hipnoticas
y en alucinación mortuoria, ya no escuchaba.
Iba caminando soñando con otros tiempos,
esos que nunca llegaron.
La curiosidad mató al lobo.
Por la misma empuñadura.
Pero lo que no sabía, es que al enterrar ese filo
también mató la esperanza de un mundo mejor.
camina herido pr las praderas de cemento
buscando una estrella antes de volver a ls cielos
lleno de lagrimas y sangre seca
y un amor que nuc¡nca puede ser en sus garras desgastadas
de tanto andar como perro callejero.
la curiosidad dejó agonizando al lobo
que sigue intentandolo una y otra y otra y otra y otra y otra y otra....
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